La pizarra es un elemento muy útil para profesores y estudiantes especialmente porque permite la interacción de los mismos con el mínimo de requerimientos.
Además su accesibilidad puede hacer la lección más clara si se usa adecuadamente.
La pizarra convencional solo necesita ser grande y estar en un lugar visible, ser accesible para todos los participantes y ser usada de manera correcta, es decir, con letra legible y textos no demasiado largos.
Un aspecto que hace la pizarra más atractiva es el uso inteligente del espacio. Borrar lo que ya sea ha discutido y usar tiza o marcadores de colores llamativos pero sólo para recalcar algunas frases sin que se desvíe a atención del contenido.
Dibujos o esquemas son siempre de ayuda, al igual que palabras claves con las cuales se enfatizan conceptos importantes.
Una pizarra digital tiende a ser una versión sofisticada de la pizarra convencional.
Algunas veces puede ser difícil de implementar por la necesidad de compatibilidad en software y hardware.
Sin embargo, los principios de uso de las pizarras digitales tienden a ser los mismos de la pizarra convencional y su ventaja la posibilidad de interacción inmediata entre profesores y estudiantes.
Es importante recordar que los recursos tecnológicos deben colaboran con la educación y no desviar la atención del proceso de aprendizaje.
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